jueves, 2 de octubre de 2014

HANNA ARENDT Y HOMERO




"Lo que en Homero aparece todavía casi indiferenciado, la potencia violenta de las grandes gestas y la fuerza arrebatadora de las grandes palabras que las acompañan persuadiendo así a la asamblea de los que miran y escuchan, a nosotros se nos presenta ya claramente dividido en la polis misma entre las competiciones —las únicas ocasiones en que toda Grecia se juntaba para admirar la fuerza desplegada sin violencia—y los debates y discusiones inacabables. En este último caso, las dos caras de todas las cosas, que todavía en Homero se daban en la lucha, caen exclusivamente en el ámbito del hablar, donde toda victoria es ambigua como la victoria de Aquiles y una derrota puede ser tan célebre como la de Héctor. Pero en los debates ya no se trata de dos bandos en que los respectivos oradores se manifiesten como personas, si bien es inherente a todo hablar, por muy «objetivo» que  se pretenda, que el hablante aparezca (de un modo difícilmente aprehensible pero no por ello menos insistente y esencial). De la ambivalencia con que Homero versificaba la guerra troyana resulta ahora una multiplicidad infinita de objetos aludidos, los cuales,al ser tratados por tantos en la presencia de otros muchos, son sacados a la luz de lo público, donde están obligados a mostrar todos sus lados. Únicamente en tal completud puede un asunto aparecer en su plena realidad, con lo que debe tenerse presente que toda circunstancia puede mostrarse en tantas facetas y perspectivas como seres humanos implique. Puesto que para los griegos el espacio político–público es lo común (koinon) en que todos se reúnen, sólo él es el territorio en que todas las cosas, en su completud, adquieren validez. Esta capacidad, basada en último término en aquella imparcialidad homérica que solamente veía un asunto desde el contraste de todas sus partes, es peculiar de la Antigüedad y hasta nuestros días todavía no ha sido igualada en toda su apasionada intensidad. En tal capacidad también se basan los trucos de los sofistas, cuyo significado para la liberación del pensamiento humano de las ataduras dogmáticas se subestima cuando se los juzga, siguiendo el ejemplo platónico, moralmente. Pero este talento para la argumentación es de importancia secundaria para la constitución de lo político acaecida por primera vez en la polis. Lo decisivo no es que se pudiera dar la vuelta a los argumentos y volver  las afirmaciones del revés, sino que se obtuviera realmente la facultad de ver los temas desde distintos lados, lo que políticamente significa que cada uno percibiera los muchos puntos de vista posibles dados en el mundo real a partir de los cuales algo puede ser contemplado y mostrar,a pesar de su mismidad, los aspectos más variados.Esto significa bastante más que la exclusión del propio interés, que sólo se obtiene algo negativo y comporta el riesgo de perder el vínculo con el mundo y la inclinación por sus objetos y asuntos. La facultad de mirar el mismo tema desde los más diversos ángulos reside en el mundo humano, capacita para intercambiar el propio y natural punto de vista con el de los demás junto a los que se está en el mundo y consigue, así, una verdadera libertad de movimiento en el mundo de lo espiritual, paralela a la que se da en el de lo físico. Este recíproco convencer y persuadir, que era el auténtico comportamiento político de los ciudadanos libres de la polis, presuponía un tipo de libertad que no estaba inmutablemente vinculada, ni espiritual ni físicamente, al propio punto de vista o posición. 
Su peculiar ideal, su modelo para la aptitud específicamente política está en la phronesis, aquel discernimiento del hombre político (del politikos, no del hombre de estado, que aquí no existe), que tiene tan poco que ver con la sabiduría que Aristóteles incluso la remarcó como opuesta a la sabiduría de los filósofos. Discernimiento en un contexto político no significa sino obtener y tener presente la mayor panorámica posible sobre las posiciones y puntos de vista desde los que se considera y juzga un estado de cosas. De esta phronesis, la virtud política cardinal para Aristóteles, apenas se ha hablado durante siglos".

[Hanna Arendt, ¿Qué es Política?, Barcelona, Paidós, 1997, págs. 110-112].

sábado, 12 de julio de 2014

GRECIA DE HÖLDERLIN




GRECIA

Bajo la sombra de los plátanos,
donde el Iliso corría entre las flores,
los jóvenes soñaban con la gloria;
donde Sócrates conquistaba los corazones
y Aspasia pasaba entre los mirtos,
mientras los clamores de un gozo fraterno
resonaba en el Agora ruidoso,
y mi Platón forjaba paraísos;

en tiempos en que solemnes himnos magnificaban
y torrentes de entusiasmos fluían a la primavera
de lo alto de la montaña de Minerva,
en homenaje a la diosa protectora;
y cuando en la dulzura de innumerables horas llenas de poesía,
la vejez fluía como un sueño divino,
entonces, amigo mío, hubiera querido conocerte
tal como mi corazón te halla, pero años atrás.

¡Ah! qué abrazo hubiera sido el nuestro.
Tú me habrías cantado las hazañas de Maratón,
y el fervor más hermoso
habría brillado en tus embriagados ojos.
Tu corazón templaríase al sentir la victoria
y tu cabeza, que el laurel rodearía,
libre pues del peso triste de la vida
que apenas nos alivia con un soplo de dicha.

¿Ha desaparecido la estrella del amor
y el dulce fulgor rosa de la juventud?
Ah, tú, no sentiste la fuga de los años
en la danza de las doradas horas de la Hélade.
Eternos como la llama de la Vestales,
el coraje y el amor ardían entonces
en todos los corazones,
y como el fruto de las Hespérides
se abría incesante el dulce gozo juvenil.

¿De todo ese siglo de oro, por qué
el destino no te ha reservado una parte?
¡Aquellos deliciosos atenienses
eran tan dignos de tus inflamados cantos!
Apoyado contra tu lira jubilosa,
bebiendo la sangre de la dulce uva de Quío,
habría descansado, ardiente aún,
del agitado tumulto del Agora.

¡Sí, y en aquella edad mejor,
tu corazón amante, tu gran corazón fraterno
no se habría batido en vano por un pueblo
al que con gusto ofrecemos lágrimas de gratitud!
Mas ten paciencia, no dudes que vendrá la hora
que a tu alma divina librará del polvo.
¡Muere! En vano buscarás por esta tierra
tu elemento, oh espíritu preclaro.

¡Ática, la gigante, ha caído!
El eterno silencia de la muerte se incuba
en las tumbas de quienes fueron hijos de los dioses,
en las ruinas de los palacios de mármol.
La sonriente y dulce primavera, que llega,
ya no encuentra a sus hermanos:
en el valle santa del Iliso
un lúgubre desierto los recubre.

Mi deseo se vuela hacia aquel país mejor,
hacia Alceo y Anacreonte,
y yo, querría dormir en mi estrecha tumba,
junto a los santos de Maratón.
¡Que esta lágrima sea, pues, la última
vertida por la sagrada Grecia!
Oh Parcas, haced sonar vuestras tijeras,
ya que mi corazón pertenece a los muertos.

jueves, 19 de junio de 2014

DEMOCRACIA GRIEGA E INTELIGENCIA COLECTIVA EN PIERRE LÉVY



"Hemos heredado de los griegos una tipología política que permite responder a la pregunta: ¿quién detenta el poder en la ciudad? Pero ya no se trata más de dar el poder al pueblo, a sus representantes, o a quien sea. Hoy, el problema político ya no es tomar el poder, sino acrecentar las potencias del pueblo, o de grupos humanos cualesquiera. El poder hace perder. Pasaríamos pues del ideal de la democracia (del griego démos pueblo, y kratein, dirigir, mandar) al de la demodinámica (del griego dunamis, fuerza, potencia). La demodinámica requiere una política molecular. Ella surge del ciclo de la escucha, de la expresión, de la evaluación, de la organización, de las conexiones transversales y de la visión emergente. Suscita la regulación en tiempo real, el aprendizaje cooperativo continuo, la valorización óptima de las cualidades humanas y la exaltación de las singularidades. La demodinámica no se refiere a un pueblo soberano, cosificado, fetichizado, enclavado en un territorio, identificado por la tierra o la sangre, sino a un pueblo en potencia, en perpetua vía de conocerse y de hacerse, por alumbramiento, un pueblo en devenir.
(...) ¿Quién es, pues, el Minotauro? ¿Es la bestia espantosa que devoraba a los jóvenes atenienses en el fondo de su oscuro antro? Esta versión del Minotauro es la de los griegos. Pero los griegos polémicos, hijos de Micenas y lectores de la Ilíada no podían comprender a Cnosos, el enigma de una civilización irénica. El Minotauro, el hombre toro, no es otra cosa que el acróbata minoico que ejecuta sobre el toro sagrado peligrosos saltos rituales. El Minotauro, el híbrido hombre-toro, surge en el centro del laberinto, pero se trata del patio central del palacio de Cnosos. Se presenta al aire libre, ligero, gracioso, en el lugar soleado de un ancho pozo de luz.
Los minoicos no fueron vencidos en la guerra. Su cultura se vino abajo luego de una serie de catástrofes naturales y dispersiones que la llevaron lejos de la isla. No se encontró ningún cadáver en los escombros del palacio incendiado. Los griegos se vinieron a implantar en Creta solo después de la decadencia de su civilización original. Teseo matando al Minotauro son los micénicos ocultando la civilización minoica, una civilización artista, técnica, pero sin armas y sin esclavitud. Los griegos polémicos ocultaron la Creta irenica. Bajo el conflicto, la paz. Los griegos escondieron a Minos, lo enterraron profundamente, en el lugar más bajo, ya que hicieron de él el juez de los infiernos. Y bajo el disfraz transparente de Zeus es efectivamente el Toro minoico quien porta a Europa.
El proyecto de la inteligencia colectiva presupone el abandono de la perspectiva del poder. Quiere abrir el vacío central, el pozo de claridad que permite el juego con la alteridad, la quimerización y la complejidad laberíntica. Ahora bien, el palacio de luz, laberinto blanco, huella arquitectónica de una alegría de vivir, de una belleza, de una ligereza soberana, se convierte, a los ojos de la polémica que solo se reconoce a ella misma en todas partes, en el laberinto negro, trampa mortal que abriga a un monstruo devorador de hombres. La leyenda del laberinto manifiesta la incapacidad de hallar la salida pacífica. Tanto en el lejano pasado cretense como en el horizonte del opaco
futuro planetario, la cultura de la potencia y de la paz parece indescifrable. La escritura Lineal B, la escritura de los micénicos en Creta, fue decodificada. Pero todavía no se ha encontrado la clave de la Lineal A, grafía de los minoicos antes de la conquista micénica. El enigma de la paz está aun sellado. Descifremos, pues, la lineal A o, más bien, inventemos la ideografía dinámica, la escritura del porvenir, la sobrelengua de los colectivos inteligentes. En lugar de ampliar las fortalezas del poder, refinemos la arquitectura del ciberespacio, el último laberinto. En cada circuito integrado, en cada chip electrónico se ve y no se sabe leer la cifra secreta, el emblema complicado de la inteligencia colectiva, mensaje irénico disperso al viento".
[Pierre Lévy, Inteligencia colectivapor una antropología del ciberespacio, http://inteligenciacolectiva.bvsalud.org, págs. 56 y 142].

domingo, 15 de junio de 2014

KARL POPPER Y HOMERO


"Cuando entran en contacto dos o más culturas diferentes, las personas constatan que sus formas y costumbres, que desde antiguo se daban por supuestas, no son naturales, no son las únicas posibles, ni están decretadas por los dioses ni forman parte de la naturaleza humana. Hallaron que su cultura es obra de hombres y de la historia. Se abre así un mundo de posibilidades nuevas: se abren las ventanas y entra aire nuevo. Esta es una suerte de ley sociológica, y es mucho lo que explica. Y sin duda alguna desempeñó un importante papel en la historia de Grecia.
En efecto, uno de los principales temas de Homero en la Ilíada, incluso en la Odisea, es precisamente el tema del choque cultural. Y el choque cultural es por supuesto uno de los temas principales de la Historia de Herodoto. Es muy grande su significación para la civilización griega.
Sin embargo, esta explicación no me satisfacía del todo. Y desde hace mucho tiempo pensé que había que renunciar a ella. Pensaba que un milagro como el milagro ateniense no puede explicarse, y aún pienso así, pienso que no puede explicarse totalmente. Y menos puede explicase por la transcripción de las obras de Homero, aunque sin duda esto tuvo una gran influencia. 
(...) Homero fue nada menos que el primer entretenimiento público. (...) El gran éxito de Homero en Atenas dio lugar a algo como la comercialización de libros: sabemos que se dictaban libros a grupos de esclavos que sabían leer y escribir, quienes los ponían por escrito sobre papiro; estas hojas se reunían en rollos o libros, y se vendían en el mercado en un lugar denominado la orquesta. 
(...) Sugiero pues que la publicación de las obras de Homero fue la primera publicación de la historia, de hecho la invención de la publicación, al menos en la región mediterránea. Esto no sólo convirtió a la obra de Homero en la biblia (biblion) de Atenas; hizo además, de sus libros, el primer instrumento de educación, el primer manual, el primer libro de lectura, la primera novela. La obra de Homero enseñó a leer y escribir a los atenienses.
(...) Por lo tanto, según mi hipótesis la primera publicación en Europa fue la publicación de Homero, y este afortunado hecho estimuló el cariño de los griegos hacia Homero y los héroes homéricos, la cultura popular y la democracia ateniense. Pero creo que hizo aún más. El propio Homero pintó con palabras de forma detallada y realista escenas tan expresivas e interesantes, (...) lo que animó a escultores y pintores a imitarle en sus respectivos medios. (...) De ahí que no pueda negarse la influencia del poder de la lectura sobre las artes. (...) Puedo afirmar así que la influencia cultural del mercado del libro fue inestimable. Sin duda todos los elementos del milagro cultural ateniense estuvieron muy influidos por este mercado".

[Karl Popper, En busca de un mundo mejor, Barcelona, Paidós, 1994, págs. 144-148]. 

lunes, 26 de mayo de 2014

SHAKESPEARE Y HOMERO



Y yo -como uno perdido en un bosque espinoso,
Que rasga las espinas y las espinas le rasgan,
Buscando un camino y extraviando el camino; 
No sabiendo cómo encontrar el aíre libre,
Pero trabajando desesperadamente para encontrarlo-
Me atormento para apoderarme de la corona inglesa:
Y de ese tormento me libraré,
O me abriré brecha para salir con un hacha ensangrentada,
Caray, puedo sonreír, y asesinar mientras sonrío,
Y gritar ¡Contento! a quien hiere mi corazón,
y humedecer mis mejillas con lagrimas artificiales,
Y ajustar mi rostro a todas las ocasiones.
Ahogaré a más marineros que ahogará la Sirena;
Mataré a más mirones que el basilisco;
Haré de orador tan bien como Néstor,
Engañaré más astutamente que lo que pudo Ulises,
Y, como en Sinón, tomaré otra Troya.
Puedo añadir colores al camaleón,
Intercambiar formas con Proteo con ventaja, 
Y mandar a la escuela al asesino Maquiavelo.
¿Puedo hacer esto y no puedo conseguir una corona?
¡Puf! Aunque estuviera más alta, le echaré mano.

[William Shakespeare, Enrique VI].


sábado, 17 de mayo de 2014

Borges: Ulises. El otro, el mismo.



EL OTRO

En el primero de sus largos miles
De hexámetros de bronce invoca el griego
A la ardua musa o a un arcano fuego
Para cantar la cólera de Aquiles.
Sabía que otro –un Dios- es el que hiere
De brusca luz nuestra labor oscura;
Siglos después diría la Escritura
Que el Espíritu sopla donde quiere.
La cabal herramienta a su elegido
Da el despiadado dios que no se nombra:
A Milton las paredes de la sombra,
El destierro a Cervantes y el olvido.
Suyo es lo que perdura en la memoria
Del tiempo secular. Nuestra la escoria.


ODISEA, LIBRO VIGÉSIMO TERCERO

Ya la espada de hierro ha ejecutado
La debida labor de la venganza;
Ya los ásperos dardos y la lanza
La sangre del perverso han prodigado.
A despecho de un dios y de sus mares
A su reino y su reina ha vuelto Ulises,
A despecho de un dios y de los grises
Vientos y dcl estrépito de Ares.
Ya en el amor del compartido lecho
Duerme la clara reina sobré el pecho
De su rey pero ¿dónde está aquel hombre
Que en los días y noches del destierro
Erraba por el mundo como un perro
Y decía que Nadie era su nombre?

[José Luis Borges, El otro, el mismo, 1964. Ya en el prólogo avisa Borges que "Ajedrez misterioso la poesía, cuyo tablero y cuyas piezas cambian como en un sueño y sobre el cual me inclinaré después de haber muerto"].

martes, 6 de mayo de 2014

DE DIOSES Y HOMBRES



Un monasterio en las montañas del Magreb en los años noventa. Ocho monjes cistercienses viven en perfecta armonía con la población musulmana. Un grupo de fundamentalistas islámicos asesina a un equipo de trabajadores extranjeros y el pánico se apodera de la región. El ejército ofrece protección a los monjes, pero estos la rechazan. ¿Qué deben hacer? ¿Irse, quedarse? A pesar de la creciente amenaza, empiezan a darse cuenta de que no tienen elección y deben quedarse, pase lo que pase. La película se basa a grandes rasgos en la vida de los monjes cistercienses del Tibhirine, en Argelia, desde el año 1993 hasta su secuestro en 1996. El secuestro y asesinato de los siete monjes franceses del Tibhirine en 1996 marcó el apogeo de la violencia y de las atrocidades que azotaban Argelia como resultado del enfrentamiento entre el gobierno y grupos extremistas decididos a derrocarlo. La desaparición de los monjes, atrapados entre ambos bandos, afectó profundamente a unos gobiernos, a la comunidad religiosa y a la opinión pública internacional. La identidad de los asesinos y las circunstancias exactas de su muerte siguen siendo un misterio. El caso está en los tribunales franceses desde 2003. Algunos documentos recientemente desclasificados quizá ayuden a despejar el misterio en los meses venideros.